En el desierto de este lecho
las sábanas construyen dunas
de cal y de silencios,
arenas blancas,
a distancia nuestros cuerpos
a distancia de unos besos
el desierto me rodea
mi cuerpo se calcina bajo la
negra acechanza de los miedos.
Nos ocultan viejas ropas
llenas de recuerdos.
Y conozco bien el paisaje,
de memoria conozco los oasis,
plenas lagunas de aguas dulces
de reparto irregular por
preciados lugares de los miembros
No muy distantes, de hecho.
Lejanos sólo en los malos sueños.
Me acechan los calores.
Me asedia la sed.
Me oculto entre arenas áridas
de riscos salvajes.
Y espero, en la senda de otras pisadas, el encuentro.
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