Frutales
cargados.
Dorados
trigales...
Cristales
ahumados.
Quemados
jarales...
Umbría
sequía,
solano...
Paleta
completa:
verano.
Agua en la noche, serpiente indecisa,
silbo menor y rumbo ignorado:
¿Qué día nieve, qué día mar? Dime.
¿Qué día nube, eco
de ti y cauce seco?
Dime.
—No lo diré: entre tus labios me tienes,
beso te doy, pero no claridades.
Que compasiones nocturnas te basten
y lo demás a las sombras
déjaselo, porque yo he sido hecha
para la sed de los labios que nunca preguntan.
Incluido en Poemas escogidos. Pedro Salinas. Prólogo de Jorge Guillén. Edición de Francisco Javier Díez de Revenga. Colección Austral nº 226, ESPASA CALPE S.A.
Amb el fil de les bruixes et vaig lligar un fil vermell com la sang banyat en verd de mar de platja i flonja herba de bosc ple de floretes ...